Euskal Erbesteen Kultura – La Cultura de los Exilios Vascos

Revistas del exilio

En esta sección queremos recopilar información en torno a las publicaciones impulsadas por exiliados y exiliadas vascas, por encima de ideologías, contenidos u orientaciones.

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EUSKALTZALEAK, aldizkaria

Fotografía de aldizkaria EUSKALTZALEAK

EUSKALTZALEAK es una de las pocas publicaciones en lengua vasca que aparecieron en el exilio vasco, si bien hay que destacar que no solo fue fruto del trabajo de quienes huían de la victoria franquista sino que en el proyecto participaron de forma activa miembros de la diáspora vasca en Argentina.

Euskaltzaleak, “simpatizantes del euskara”, nace como consecuencia del trabajo de una comisión del mismo nombre constituida en  el 25 de agosto de 1945, en el seno de la asociación Laurak Bat de Buenos Aires. Antes había existido un núcleo interesado en la enseñanza del euskara, en el que destacaba la figura de Isaac López de Mendizabal. Los objetivos de la nueva comisión era potenciar el aprendizaje y el uso de la lengua, en un momento muy difícil debido a la persecución genocida que sufría por parte del franquismo.

La revista apareció por primera vez en 1954 y su existencia se prolongará hasta 1960, si bien hay que destacar dos periodos. En el primero, de 1954 a 1956, aparecen trece números de cuatro páginas, en formato tabloide, y es, sin duda, el de mayor calidad literaria. Oficialmente, la dirección de la revista recaía en Iñaki de Azpiazu si bien el verdadero director era el sacerdote Gabino Garriga. En esta primera etapa la publicación se estructuraba con algunas secciones más o menos fijas, algunas de las cuales, por ejemplo, “Andik eta hemendik” (De aquí y de allá), coordinada por “Batek”, tenía una larga tradición en la prensa euskaldun. Otras secciones eran “Gora-berak” (Incidencias), escrita por Antonio de Arza, y “Barriketak” (Charlas), escrita por “Txorierri”. Posteriormente, en 1960, aparece un único número, publicado en ciclostil, que parece ser un intento fallido por recuperar la dinámica anterior y que no tuvo continuidad.

Como hemos indicado, el funcionamiento de la revista estaba directamente ligado a la comisión Euskaltzaleak, promotora como hemos dicho de la reivindicación de la lengua desde el Laurak Bat. Anualmente la comisión celebraba una asamblea a la que, de acuerdo con las informaciones aportadas por la propia revista, asistían alrededor de veinte personas. Pero más allá de estas reuniones propias de lo que pudiera ser consecuencia de la burocracia organizativa, funcionaba una comisión semanal que se reunía los sábados por la tarde y cuyo objetivo fundamental era practicar el euskara. Existía una voluntad no solo por publicar sino también por generar un espacio de desarrollo para el euskara, una especie de grupo de “mintza-praktika” (práctica hablada), base sin la cual no tenía demasiado sentido generar material escrito. Las llamadas a incorporarse en el grupo fueron constantes en todos los números de la revista.

Respecto a las personas colaboradoras de la revista, la relación es realmente interesante, con figuras como el ya mencionado Gabino Garriga, Benito Montoya, Kintin Muxika Oiarbide, Joaquín de Gamboa, Antonio de Arza Llona “Torkatiko”, Koldobika Ormaetxea, Mikel Zarate… Junto a las firmas procedentes de Argentina, existía una pequeña red de colaboradores que alcanzaba a otros países americanos y a Europa, con figuras como  Antonio Iturriotz Urizar, desde México, Norbert Tauer, desde Chequia, Bingen Etxezarraga “Zidorra”…

Como ha sido habitual durante muchos años, el eje temático de estas publicaciones era la propia lengua vasca, su apología, situación agónica, vivencias personales relacionadas con el idioma, o la crítica a tópicos como el de su supuesta dificultad para ser aprendida. Por otra parte, Euskaltzaleak recogía contenidos habituales en las  publicaciones impulsadas por las Delegaciones del Gobierno Vasco en el exilio o por el nacionalismo vasco en general. El ensalzamiento de San Ignacio de Loyola y San Francisco Javier, en cuyo día se celebraba el día del euskara, festividades del calendario religioso, recuerdos de la guerra civil, bertsos como los de Juan Basurko “Uranzu”,  y poemas, recuerdo de grandes figuras del mundo cultural vasco como Juan Crisóstomo Arriaga, Axular, Bernat Etxepare, este último referencia constante al tratarse del primer autor conocido en lengua vasca (“Heuskeldun den gizon orok altxa beza buruia”, esto es, que todo hombre euskaldun levante la cabeza), Sabino Arana Goiri, noticias de la comunidad vasca en Argentina, fallecimientos de personalidades de la comunidad vasca…

El último número de la revista tiene fecha de octubre-diciembre de 1960. Habían pasado más de cuatro tras la aparición del último número de la etapa anterior (mayo-julio de 1956). En aquel último número nada hacía presagiar el posterior silencio, silencio que el número de 1960 apenas rompería ya que no tuvo continuidad. Desconocemos las causas de este hecho pero lo cierto es que la nueva etapa se iba a caracterizar por la carencia de medios. No cabe duda de que uno de los principales motivos de su desaparición fue la imposibilidad económica de seguir con el proyecto.

                                                                                                                     José Ramón Zabala

BIBLIOGRAFÍA

-Ezkerro, Mikel: Historia del Laurak Bat de Buenos Aires. Colección Urazandi, nº9. Gasteiz: Servicio Central de Publicaciones del Gobierno Vasco, 2003.

-Legarreta, Josu – Patrón, Adriana e Irigoyen, Alberto: Hemeroteca de la diáspora vasca 01: Prensa americana y de otros países. Colección Urazandi Digital nº1. Gasteiz: Servicio Central de Publicaciones del Gobierno Vasco, 2007.

-Zabala, José Ramón: “La revista Euskaltzaleak, isla del euskara en Argentina”. Guregandik. Revista del centro de estudios Arturo Campión. Nº11, 2015, pp. 61-72.

EUZKADI,

Fotografía de EUZKADI

EUZKADI, revista

Euzkadi, escrito con grafía anterior a la unificación de la lengua vasca, se trata de una cabecera íntimamente ligada a la historia del Partido Nacionalista Vasco. Esta publicación, editada siempre en euskara y castellano, ha conocido muy diversos avatares e, incluso, ediciones paralelas durante el exilio, siempre como órgano de información de la citada formación política.

La primera publicación con este nombre aparece en Bilbao, en 1901, de la mano del propio Sabino Arana Goiri, primer ideólogo del nacionalismo vasco. La misma se acompañaba de la denominación “Revista trimestral de ciencias, bellas artes y letras”, si bien todos los temas eran tratados con una clara intencionalidad política e ideológica. La revista desapareció tras publicarse cuatro números. Cuatro años más tarde vuelve a reaparecer, dirigida esta vez por Luis de Eleizalde primero, y por José María Goya más tarde, hasta su desaparición en 1914. En esta etapa colaboraron firmas que luego tendrían parte muy activa en el diario del mismo nombre, como Engracio de Aranzadi y Ebaristo Bustintza “Kirikiño”, además del propio Goya.

El periódico Euzkadi aparece por primera vez en Bilbao, el uno de febrero de 1913, bajo el lema “Jaungoikoa eta Lagi-Zaharrak” (Dios y Fueros). Anteriormente se habían ido publicando cuatro boletines, uno para cada territorio foral (Bizkaitarra, desde 1893, Gipuzkoarra, 1907, Napartarra, 1911 y Arabarra, 1912); el exito de estas publicaciones impulsó a los dirigentes del PNV a plantear la necesidad de un medio de comunicación diario, común para todo el País Vasco peninsular. Surge así Euzkadi, tras tres años de discusiones y preparativos, con ayudas económicas de militantes del partido, en especial la familia Sota y Victorina Larrinaga, así como con la venta de obligaciones. A pesar de la fuerte competencia existente en la época, el nuevo periódico pronto alcanzó una importante tirada, sobre todo en Bilbao, alcanzando los diez mil ejemplares diarios. Su director era el oblato benedictino Engracio de Aranzadi, y Alfredo Etxabe su redactor-jefe. Kirikiño era el responsable de los textos en lengua vasca, siendo la primera vez que el euskara encuentra un hueco en la prensa diaria. En 1928 Pantaleón Ramírez de Olano pasa a ocupar la dirección del periódico. Un año más tarde fallece Kirikiño quien fue sustituido por otros dos grandes de la literatura vasca contemporánea: Nicolás Ormaetxea “Orixe” y Esteban Urkiaga “Lauxeta”; el dato nos da idea de la importancia que había alcanzado este diario dentro del mundo cultural en lengua vasca.

Con la guerra civil y en un intento por mantener vivo el patrimonio nacionalista, Euzkadi se traslada a Barcelona. En la capital catalana se editará bajo la dirección de José Luis de Lombana, con la colaboración de Antonio Gamarra, de diciembre de 1937 a enero de 1939, año en que desaparece ante la cercana ocupación franquista. A lo largo de la etapa barcelonesa el diario incorpora textos en catalán.

En el exilio la cabecera Euzkadi dará nombre a diversas publicaciones nacionalistas. Así, en agosto de 1942 aparece una revista con este nombre en Caracas. Impulsada por el Centro Vasco de esta ciudad, su primer director fue Juan Iturbe. Más tarde destacan entre sus responsables y colaboradores los nombres de José Estornés Lasa, Genaro Egileor “Atxerre” y Martín de Ugalde. Esta publicación desaparece en 1950, si bien la cabecera reaparecerá en 1972, en formato de revista, siempre de la mano del PNV. En Chile Euzkadi nace en junio de 1943. Su director es Simón Ciriano Santamaría. Entre sus colaboradores destacan los hermanos Estornés Lasa, Santiago Zarranz, Francisco Gorritxo, Andoni de Astigarraga y Manu de la Sota. Su andadura finaliza en abril de 1949.

En lo que se refiere al País Vasco, a partir de 1947 se siguió editando Euzkadi, de manera desigual dadas las circunstancias. Posteriormente, a partir de 1968, se editará en Baiona hasta 1976, introduciéndose de manera clandestina en el interior. Una vez muerto Franco Euzkadi pasó a editarse en Bilbao, ya de manera legal, manteniéndose como revista dirigida a la militancia del PNV, con contenidos fundamentalmente doctrinales y publicitarios.

José Ramón ZABALA

BIBLIOGRAFÍA:

-DÍAZ NOCI, Javier: Euskal prentsaren sorrera eta garapena. Donostia, Eusko Ikaskuntza, 1995, pp. 182-270.
-EUZKADI: Mongráfico especial número 100. Bilbao, 2 de noviembre de 1978, 60 pp.
-ZABALA, José Ramón: “Aproximación a la hemerografía del exilio vasco (1936-1960)”. La Cultura del Exilio Vasco II, Colección La Cultura del Exilio Vasco, Donostia, J.A. Ascunce editor, 1994, pp.71-128.

EUZKADI EN CATALUÑA,

Foto No Disponible

EUZKADI EN CATALUÑA, revista

En 1936 un grupo de refugiados vascos en Barcelona, donde existía una importante colonia vasca, constituye la Delegación de Euzkadi cuyo primer secretario fue el catalán Ricard Altaba Planuc. Dentro de la Delegación existía un Servicio de Propaganda dirigido por E. Díaz de Mendívil que sería el responsable de una emisora de radio, la DEC1, y de Euzkadi en Cataluña, revista aparecida el 12 de diciembre de 1936. Bajo la dirección de Ramón Auz, será una publicación semanal de clara orientación republicana y vasquista, de la que aparecerán cincuenta y dos números, el último de ellos el 4 de diciembre de 1937. Sus contenido eran fundamentalmente políticos y de información general para los refugiados vascos, con textos sobre todo en castellano pero también en euskara y catalán. Entre sus colaboradores destacan José María Lopetegui y Juan Ezenarro “Txori txiki”.

JRZ

Bibliografía sobre Euzkadi en Cataluña:

-Ruiz de Gauna, Adolfo: Catálogo de publicaciones periódicas vascas de los siglos XIX y XX. Eusko Ikaskuntza, Gobierno Vasco, Gasteiz, 1991.

-Zabala, José Ramón: “Aproximación a la hemerografía del exilio vasco. 1936-1960” en La cultura del exilio vasco II. Colección “La Cultura del Exilio Vasco”, nº2, José Angel Ascunce editor, Donostia, 1994.

EUZKO DEYA,

Fotografía de EUZKO DEYA
París, Londres, Mexico, Buenos Aires

La cabecera periodística Euzko Deya (Llamada vasca) consituye un auténtico punto de referencia en la historia y la mitomanía del Partido Nacionalista Vasco a lo largo del exilio e, incluso, en nuestros días ya que no se debe olvidar que el diario más próximo a esta formación política siguen denominándose Deia, en grafía del vascuence unificado. De hecho, desde la guerra civil a nuestros días, y siempre directamente vinculada a las funciones de las Delegaciones del Gobierno Vasco, la citada publicación desarrolló cuatro ediciones diferentes en el exilio, en París, Londres, Buenos Aires y México.

Sin embargo, Euzko Deya ve la luz por vez primera en Bilbao, en 1916. Se trataba entonces de una publicación íntegramente escrita en euskara y vinculada a las juventudes del PNV, Euzko Gastedija. Con distintos avatares se publicó de manera mensual hasta 1923. Posteriormente, tendrían que transcurrir trece años para que la cabecera volviera a ser utilizada, esta vez en París, en unas circunstancias y con unos objetivos muy distintos a los iniciales.

En el verano de 1936 llega a la capital francesa, huyendo de los franquistas, Rafael Picavea, diputado a Cortes y periodista, propietario del diario donostiarra El Pueblo Vasco y de ideología próxima al PNV; Picavea se responsabiliza desde un principio de los asuntos vascos en esta ciudad. Poco después, en octubre del mismo año, es confirmado como delegado del Gobierno Vasco recien constituido en Gernika. A partir de este momento desarrolla una intensa tarea política y de propaganda dentro de la cual ocupó un lugar destacado el periódico Eusko Deya que iniciaría su nueva andadura el 29 de noviembre de 1936. Dirigido por Felipe de Urcola, director del donostiarra El Pueblo Vasco hasta su desaparición al inicio del conflicto, la nueva publicación iba a tener inicialmente una periodicidad bisemanal; más tarde, a partir del 4 de julio de 1937, las dificultades económicas obligaron a transformarlo en semanario. La carencia de medios se hacía evidente también en su pobreza de elementos gráficos.

Nacía Euzko Deya con una clara vocación propagandística. Así se justificaba el lema “La Voz de Euzkadi. La Voix des Basques” que acompañaba la cabecera de un periódico creado como forma de contrarrestar la ofensiva ideológica, desatada por los golpistas contra el conjunto de las fuerzas republicanas con el fin de evitar una intervención internacional en el conflicto. En este sentido, Euzko Deya iba dirigido a un público más amplio que los núcleos vascos exiliados; así lo demuestra la importante presencia de artículos escritos en francés, en aumento a medida que avanzaba la guerra en la península. En lo que a su estructura se refiere, Euzko Deya mantenía la organización característica de un periódico, con una primera plana que recogía la actualidad política y social del país en guerra y, en su interior, distintas secciones (“Baiona’tik” -Desde Baiona-, “Naskaldiya” -Tiempo repugnante-, “Hojeando la prensa adversa”), comentarios, reportajes, artículos de opinión, hemeroteca y publicidad. Buena parte de estos trabajos aparecían sin firma o con distintos seudónimos: Oiz-Mendi, Txori Txiki (Juan Ecenarro), Nikasio, Abertzale, Atarrene, Gudaritxu, Donibanekoa y un largo etcétera.

En otras ocasiones, sin embargo, eran firmas de prestigio las que figuraban en las páginas de esta publicación. Podemos mencionar entre las de origen vasco al propio Rafael Picavea, Engracio de Aranzadi (“Miguel de Beotegui”), Policarpo de Larrañaga (“Pedro Duhalde”), el lehendakari José Antonio Aguirre, José María Benegas, José de Ariztimuño “Aitzol”, Iñazio Eizmendi “Basarri”, Isaac López de Mendizabal, Ander Arzelus “Luzear”, Ambrosio Zatarain, Jesús Insausti, Andima Ibiñagabeitia; colaboradores españoles como José María de Semprún y Gurrea, V. Salas Viu, Ossorio y Gallardo, José Bergamín, Leocadio Lobo, J. García Gallego; periodistas europeos como Luigi Sturzo, padre de la democracia cristiana europea, Louis de Brouckère, Paul Vignaux, Louis Martin Chauffier y un largo etcétera a los que hay que añadir las firmas tomadas de otros semanarios y diarios como François Mauriac, colaborador de Le Figaro y Paris Soir, Pierre Dumas de Le Petit Démocrate, Geoffrey Frazer de Ce Soir, además de frecuentes textos de Vendredi, La Croix, La Jeune République y Le Matin entre otros. De la prensa del País Vasco los medios más mencionados son sin duda Le Sud-Ouest y las revistas Euzko Enda y Aintzina.

El común denominador de todos estos colaboradores y escritores lo constituía su credo religioso. En especial, los periodistas extranjeros serán presentados en muchas ocasiones como “Opiniones católicas”. En este mismo sentido, las declaraciones de Pio XII y del clero, en general, ocuparon siempre un lugar destacado en las páginas de la publicación. Las razones que justificaban este hecho hay que buscarlas tanto en la ideología predominante en el Gobierno Vasco, como en la importancia de atraer a la causa vasca a los colectivos de intelectuales católicos europeos. Buena muestra de ello es el dato de que los dos comites franceses de la Liga Internacional de Amigos de los Vascos fueron presididos por Monseñor Mathieu, obispo de Dax, y el escritor católico François Mauriac respectivamente.

Una vez finalizada la guerra, Euzko Deya de París volverá a aparecer en su segunda época que abarca hasta el año 1942.

Respecto a la edición londinense, ésta tuvo menor importancia debido a la menor presencia vasca en esta ciudad. No obstante, existía desde 1936 una Delegación Vasca a cuyo frente se hallaba José Ignacio Lizaso. Más tarde, en 1939, se incorporaría a la misma Manuel de Irujo. La existencia de dicha Delegación permitió la aparición en 1938 de la versión inglesa de Eusko Deya. The voice of the basques, publicación que en su misma cabecera indicaba ser una traducción de la edición francesa (English edition of “Eusko Deya” París). Dirigida por Ramón de la Sota Mac Mahon, tuvo una existencia efímera pues apenas aparecieron ocho números, de julio a diciembre de 1938, y estos de manera muy irregular.

Las dos ediciones americanas de Euzko Deya aportaron importantes novedades al no responder a la estrategia de la guerra civil sino a la necesidad de unir a los núcleos vascos desperdigados por este continente. La primera en aparecer fue la de Buenos Aires, el 10 de mayo de 1939, bajo la denominación “La Voz de los Vascos en América”. Dirigida en su primera etapa, hasta 1946, por Ramón María de Aldasoro, se trata de uno de los medios de comunicación vasca de más larga existencia en el exilio. Con una periodicidad variable, sobrevivirá a la muerte de Franco, dejándose de publicar en diciembre de 1975, tras la aparición de 668 números. Durante ese tiempo se sucedieron tres directores: al ya citado Aldasoro le siguieron Francisco de Basterretxea (1946-1951), y Pedro de Basaldúa (1951-1975).

El periódico se difundía por toda América y poseía corresponsales y agencias en numerosos paises: Uruguay (Ricardo Guisasola), Chile (Vitoriano García Atxabal, en Santiago; Luis Urkixo, en Valparaíso, y José Luis Elorriaga, en Iquique), Perú (Víctor Andrés Belande), Colombia (Eugenio Gamboa), Cuba (José Luis de Garay), República Dominicana (Eusebio Irujo y Jesús de Galíndez), México (José María de Belausteguigoitia), Estados Unidos (Manu de la Sota, en Nueva York; Jon Bilbao, en Boise, y Juan Bilbao, en Salinas -Michigan-), Filipinas (Ricardo Larrabeiti), Venezuela (Juan de Olazábal), Australia (Alejandro Lekube), Gran Bretaña (José Ignacio Lizaso), Bélgica (Juan María Aguirre y Martín Lasa) y Francia (Pedro María Gárate)”.

Respecto a la categoría de sus colaboradores basta reproducir la relación de los más conocidos, elaborada por Koldo San Sebastián: Jesús de Zabala, Violet Alford, Andrés María de Irujo, Bonifacio Echegaray, Andoni de Astigarraga, Victor Ruiz Añibarro, Alfonso Rodríguez Castelao, Pablo Archanco, Miguel Olano de Alzo, Hilario Olazarán de Estella, Mikel Zárate, Jesús Artola Goikoetxea, Julián Zugazagoitia, Santiago Cunchillos, Miguel José Garmendia, Isaac López de Mendizábal. A ellos se podrían añadir otros como Eulogio Artetxe o Juan León Cruzalegui.

En lo que se refiere a Euzko Deya de México, el órgano oficial de la Delegación vasca apareció el 1 de marzo de 1943, bajo el epígrafe de “La Voz de los Vascos en México”. También en este caso será un medio con una larga continuidad, prácticamente hasta 1971. De carácter mensual, su primer director fue el periodista Francisco Turrillas Bordegaray, figurando como editor el impresor Antonio Ruiz de Azúa Zabalbekoa ‘Ogoñope’, alma de la publicación según Koldo San Sebastián. A partir del número 54, Julio de Jáuregui sustituyó a Turrillas y, a partir del número 79, lo hizo a su vez el heraldista Jesús de Garritz.

En sus contenidos no iba a diferir demasiado de sus homónimos de París, Londres y Buenos Aires, combinando noticias de carácter político con contenidos de información cultural y social. Ello justifica la presencia a lo largo de sus veintiocho años de existencia de firmas tan diversas como Manu de la Sota, Jesús de Galíndez, Pedro de Gringoire, José Luis de Garay, Josep Andreu, Manuel de Irujo, Vicente Amézaga, Pío Caro Baroja, Julio de Jáuregui, Tomás Echave, Telesforo de Monzón, Germán de Iñurrategui, Tomás García, Tomás Bilbao, Luis Ibarra, Antonio Urrestarazu Landazábal, Juan Beistegi, entre otros muchos.

Como se puede comprobar, Euzko Deya a lo largo del franquismo constituyó un auténtico referente de la oposición nacionalista al régimen militar, a la vez que permitió sostener una imagen activa del Gobierno Vasco en el exilio. En este sentido constituye un importante referente histórico y documental, pese a la parcialidad de sus contenidos y opiniones y a su excesiva oficialidad.

José Ramón ZABALA

BIBLIOGRAFÍA:

-EUZKO DEYA:. 1936-1939, edición facsímil, dos tomos, Donostia, Ediciones Vascas, 1979, 898 pp.
-DIAZ NOICI, Javier:
-“Euskal kazetaritza 50eko hamarkadan”, Donostia, Egan, 2001, pp.97-126.
-Euskal prentsaren sorrera eta garapena. Donostia, Eusko Ikaskuntza, 1995, pp.82-88, 249-271.
-ZABALA, José Ramón:
-“Aproximación a la hemerografía del exilio vasco. 1936-1960”. La Cultura del Exilio Vasco II. Editorial José Angel Ascunce. Donostia, 1994, pp.71-128.
-“Hegoalderantz begira. 1936ko euskal erbesteko prentsa Europan”, Donostia, Jakin, nº119, julio-agosto de 2000, pp.77-96.

EUZKO ENDA,

Fotografía de EUZKO ENDA
Angelu

Pese a editarse en el País Vasco continental, esta publicación tuvo una trayectoria claramente ligada al exilio, dado el escaso grado de integración que alcanzaron los refugiados en el territorio labortano, consecuencia sobre todo de la intensa labor de propaganda a favor de los militares rebeldes que desarrolló la derecha francesa en aquellos territorios. No fue, por tanto, una revista de integración cultural de vascos de ambos lados de la frontera sino un esfuerzo aislado de los exiliados del sur, apoyado por el PNV y el Gobierno Vasco en el exilio. Euzko Enda (Raza vasca) surge en enero de 1939, impulsada por el Comité Basque de Secours aux Refugiés y bajo el lema “Boletín mensual dedicado a la unión de la Raza Vasca”. Esta publicación se editaba en la imprenta del Sud Ouest, si bien su administración y redacción se ubicaba en la villa “Endara” de Angelu. En el transcurso de sus dos años de existencia aparecieron quince números, con carácter trilingüe si bien predominaba el castellano. Respecto a su presentación ésta era sencilla, dieciséis páginas con muy escasas ilustraciones, justificándose esta parquedad en el hecho de que los fondos recabados con su difusión eran destinados al Bureau de Recensement de la Race.

Vinculada directamente al aparato del partido nacionalista, Euzko Enda surgía con una clara finalidad cultural, pretendiendo a la vez servir de lazo de unión con los vascos de América y Filipinas. Este carácter cultural fue criticado, en ocasiones, por grupos de vascos residentes en el extranjero y exiliados, sobre todo en Estados Unidos, puesto que consideraban necesario introducir en la revista contenidos más ideológicos y reivindicativos ante la situación de guerra y represión que se estaba viviendo en el país. Sus artículos, en general, pertenecían a especialistas en distintas materias. sí, encontramos A José Miguel de Barandiarán como etnografo, al académico de Euskaltzaindia Juan Gorostiaga como especialista en onomástica, José Javier Leguía, historiador y Director de la revista, Adolfo de Larrañaga, especialista en literatura en lengua castellana, Juan de Eguileor, dedicado a las biografías, Iñazio Eizmendi “Basarri” como bersolari. En ocasiones los nombres de los colaboradores aparecen ocultos bajo seudónimos, como es el caso de “Jakin”, especializado en lengua vasca, “Ibon”, en poesía eusquérica, Ayxerre, filosofía, etc. A este cuadro inicial se unieron posteriormente las colaboraciones de Isaac López de Mendizábal, A. de Olazábal, Rosario Arrizubialde, José Zubimendi, Nicolás Ormaetxea “Orixe”, Benigno de Belaustegigoitia, Jesús María de Leizaola, José Antonio Goiria, Errose Bustintza entre otros. La revista disponía, por tanto, de secciones dedicadas a estas materias junto con artículos sobre heráldica, reportajes en francés, correspondencia, notas, crónicas, hasta un total de quince secciones. También servía como medio de comunicación entre los fugitivos, mediante anuncios y avisos que se recogían en sus páginas. En general, llama mucho la atención la preocupación racial y etimologista de la revista; ambos aspectos son lógicos si se tiene en cuenta que el nacionalismo anterior a la guerra civil había buscado sus señas de identidad no tanto en la lengua o en la cultura como en la diferenciación de raza. No obstante hay que señalar que hasta prácticamente la guerra mundial en toda Europa el concepto de “raza” se confundía a menudo con el de “cultura”. Frecuentemente, los materiales de Euzko Enda eran recogidos también en otras publicaciones, sobre todo en Euzko Deya* de París, medio que realizó una constante labor de difusión de la citada publicación, comentando y ensalzando cada uno de sus números. A diferencia de otras revistas del exilio y a pesar de su indudable interés cultural e intelectual, Euzko Enda nunca ha sido reeditada, siendo en la actualidad una publicación de difícil acceso ya que son escasas las colecciones completas conservadas.

José Ramón ZABALA

BIBLIOGRAFÍA:
-DIAZ NOCI, Javier: Euskal prentsaren sorrera eta garapena (1834-1939). Eusko Ikaskuntza, Donostia, 1995, pp.269-270.
-ZABALA, José Ramón: “Aproximación a la hemerografía del exilio vasco (1936-1960)” en La Cultura del Exilio Vasco II. Colección La Cultura del Exilio Vasco, J.A. Ascunce editor, Donostia, 1994, pp.80-81.
-“1936ko euskal erbesteko prentsa Europan”, Jakin, nº119, Donostia, julio-agosto de 2000, pp.80-82.

EUZKO-GOGOA,

Fotografía de EUZKO-GOGOA
Guatemala – Baiona

Publicada durante la mayor parte de su historia en Guatemala, la revista Euzko Gogoa (Pensamiento Vasco) es, sin lugar a dudas, una cabecera emblemática en la historia de la prensa escrita en euskara y un símbolo de su resurgir en la posguerra franquista. Dicha publicación va a estar íntimamente ligada a la tenacidad de un hombre, Jokin Zaitegi. Éste, tras abandonar la Compañía de Jesús y ante la imposibilidad de volver a su país, se autoexilia en Guatemala, en 1944, donde desarrollará una importante labor docente, fundando en 1951 el Liceo Landíbar. Esta institución se constituyó, de alguna forma, en la plataforma económica sobre la cual desarrollará sus distintos proyectos culturales.

Euzko Gogoa aparece en diciembre de 1949, aunque con fecha de enero de 1950, en formato de 30×22’5, tras un largo proceso de gestación y como respuesta a lo que, consideraba Zaitegi, una necesidad inmediata: la de una publicación de carácter intelectual totalmente escrita en euskara que permitiese elevar este idioma a la categoría de lengua culta y hacer viable algún día la tan deseaba universidad vasca. No obstante, hay que señalar que esta revista no fue, como se ha dado a entender en algunos textos, la primera del exilio editada en este idioma (le había precedido Argia, Caracas, 1940), pero sí con mucho la más innovadora y ambiciosa de todo el período. La nueva publicación, de contenidos netamente culturales, en especial literarios, iba a tener carácter bimestral. Para su elaboración Zaitegi distribuyó un escrito, “Asmoa” (Intención), solicitando colaboraciones a gran número de intelectuales y escritores; sin embargo, el proyecto no parecía despertar grandes apoyos y, de hecho, la mayor parte del primer número fue escrito por el propio Zaitegi quien, para ocultarlo, utilizó distintos seudónimos.

La realidad pronto demostró que la voluntad de una sola persona no bastaba para sacar adelante Euzko Gogoa ya que la publicación de la revista suponía un esfuerzo que desbordaba las posibilidades del intelectual guipuzcoano. No sólo debía de encargarse de preparar artículos o de localizar colaboradores, sino también de las correcciones, las suscripciones, las labores de difusión… Así las cosas, Zaitegi se vio obligado a pedir ayuda una vez más. Para ello primero recurrió a Andima Ibinagabeitia quien, residente en Francia, no aceptó en un principio a trasladarse a América, tal y como se lo solicitaba Zaitegi. Casualmente por aquellas fechas, 1950, coincidió que el escritor Nikolas Ormaetxea “Orixe” se encontraba en Sudamérica, recorriendo distintos países; Zaitegi no dejo escapar la oportunidad y le escribió una carta ofreciéndole un puesto en la revista, propuesta que Orixe aceptó de inmediato. Sin embargo, la colaboración entre Zaitegi y Orixe no duró mucho tiempo, apenas seis meses; lo cierto era que ambos intelectuales poseían un carácter muy fuerte y chocaban con facilidad. No obstante esta relación dio sus frutos en distintos trabajos de Orixe que serían publicados en Euzko Gogoa, entre los cuales destacaría el conjunto de coloquios místicos titulado “Quiton arrebarekin” (En Quito con mi hermana). Trasncurrido el mencionado medio año Orixe se traslada a El Salvador quedando de nuevo Zaitegi como único responsable de la revista.

En 1954 y tras las reiteradas llamadas de Zaitegi, llega Andima Ibiñagabietia a Guatemala para hacerse cargo de la dirección de Euzko Gogoa. En aquel momento la publicación tenía ya una cierta entidad y existía un mayor número de colaboradores, sin duda lo más destacado del mundo cultural vasco del momento. En contraposición, la situación de la revista era muy inestable y la dirección de Ibiñagabietia no se prolongará más allá de unos meses. Hay que señalar que, pese a las marcadas posiciones tanto religiosas como ideológicas de Zaitegi y de sus colaboradores, la publicación se abrió a muy diversas opiniones y puntos de vista. En realidad, Euzko Gogoa se había convertido en un auténtico escaparate de la cultura en lengua vasca, donde además de los grandes nombres de Orixe, Andima o del propio Zaitegi, podía encontrarse a la nueva generación de escritores que comenzaba a aflorar en el País Vasco, incluso a sus representantes más rupturistas y radicales, escandalosos para muchos, como podían ser Txomin Peillen, Jon Mirande, José Luis Alvarez Enparantza “Txillardegi” o Federiko Krutwig. Como ha afirmado el primero de estos, Peilen, escritor que siempre se ha definido como ateo, Euzko Gogoa “era bastante abierta de ideas y no mezclaba la moral con la literatura”. Nombres como Salbatore Mitxelena, Juan San Martín, Gabriel Aresti, Jon Etxaide, Toribio Etxeberria, Antonio Urrestarazu Landazábal, Norbert Tauer, José Mari Altuna, Jon Mirande, Erraimun Argarate, Txomin Jakakortejarena, Andoni Arotzena “A-Bi”, Estanislao Urruzola, Fernando Artola “Bordari”, Juan Beistegi, Ziriako Andonegi, Jesús Insausti, Julián Alústiza, Salvador Barandiarán, Telesforo Monzón van apareciendo en distintos números de Euzko Gogoa, lo que da una idea de la importancia de esta publicación. Por otra parte, la función cultural de la revista se completaba con una cierta labor editorial que publicaba en forma de separatas diversas traducciones de autores como Shakespeare o los clásicos grecolatinos. Sin embargo el reconocimiento de esta labor no lleva consigo su afianzamiento económico. La publicidad y las personas suscritas son escasas, menos de cuatrocientas, y las cuotas, en ocasiones, difíciles de cobrar. Para entender esto baste señalar que el lector potencial de Euzko Gogoa se encontraba preferentemente en la Península donde la misma era ilegal. Por otra parte, la distribución de la revista por todo el mundo encarecía sobremanera los costes. Como consecuencia de todo ello Euzko gogoa no pudo aparecer a lo largo de 1953.

En 1955 Jokin Zaitegi toma la decisión de trasladarse con su revista a Euskal Herria. Las razones para ello tenían, por una parte, carácter personal, ya que su madre vivía sola en Arrasate (Mondragón); pero por otra pensaba que, tal vez, la pequeña apertura del franquismo permitiría editar Euzko Gogoa allí donde más necesaria era, en el País Vasco, y que con ello daría un nuevo empuje al proyecto. Desgraciadamente, una vez en Gipuzkoa, las dificultades se acumulan. El régimen no ve con buenos ojos la idea. De nada sirve que varios intelectuales como Arrue, José Miguel Barandiarán o Antonio Tovar apoyen la idea; los franquistas obstaculizan su reaparición obligando a Zaitegi a relanzar la revista en Baiona, en el verano de 1956, utilizando para ello el dinero obtenido de la venta del Liceo Landíbar, mientras él se autoexilia de nuevo, esta vez en Biarritz. La nueva etapa de la revista, ahora en formato de libro de bolsillo, se prolongará cinco años, hasta 1960. La realidad sociológica del país empieza a cambiar y se inicia el declive de los hasta entonces auténticos santones de la cultura vasca. La necesidad de unificar el idioma, la progresiva radicalización de la juventud, la aparición de otras publicaciones en el interior, las nuevas ideologías y las críticas hacia la iglesia católica marcan a una nueva hornada de intelectuales que discrepan del purismo linguístico y del tradicionalismo que había caracterizado a la generación anterior. Es el fracaso definitivo del proyecto de Zaitegi cuya labor todavía hoy es insuficientemente valorada en el País Vasco.

José Ramón ZABALA

ESTUDIOS:
-DÍAZ NOICI, Javier:
-“Euskal kazetaritza 50eko hamarkadan”, Donostia, Egan, 2001, pp.97-126.
-Euskal prentsaren sorrera eta garapena. Donostia, Eusko Ikaskuntza, 1995, pp.268-271.
-IBIÑAGABEITIA, Andima: Erbestetik barne minez. Gutunak (1935-1967). Edición de URKIZU, Patri, Susa argitaletxea, Iruñea, 2000, 331 pp.
-INTXAUSTI, Joseba: “Euzko Gogoaren lankideak”. Donostia, Jakin, nº12, octubre-diciembre de 1979, pp.121-138.
-”Zaitegi eta Euzko Gogoa. Hamar urteko lana (1950-1959)”. Donostia, Jakin, nº13, enero-marzo de 1980, pp.96-119.
-VELEZ DE MENDIZABAL, Josemari: Iokin Zaitegi. Usurbil, Imprenta Izarra, 1981, 225 pp.
-ZABALA, José Ramón:
-”Aproximación a la hemerografía del exilio vasco”. La Cultura del Exilio Vasco II. Donostia, Editorial José Angel Ascunce, 1994, p.104-107.
-“Hegoalderantz begira. 1936ko euskal erbesteko prentsa Europan”, Donostia, Jakin, nº119, julio-agosto de 2000, pp.77-96.

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