Euskal Erbesteen Kultura – La Cultura de los Exilios Vascos

Regina Raull, una despedida

By on 2019/12/03 in Congresos
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La pintora Regina Raull ha fallecido este pasado 19 de noviembre. Regina había nacido en Bilbao, el 12 de febrero de 1931; pertenecía por tanto a la segunda generación del exilio, la de aquellos niños y niñas que se vieron obligados a huir a otros países como consecuencia del levantamiento militar. México fue su lugar de acogida, un país en el que se integró plenamente y en el que desarrolló una importante labor cultural y pictórica, una labor cargada de optimismo y de alegría de vivir. La escritora María Bueno tuvo oportunidad de conocer de cerca a Regina y le ha dedicado un comentario que recogemos a continuación.

REGINA RAULL. OTRA DESPEDIDA
María Bueno

Cada vez que leo alguna necrológica de alguno de los exiliados republicanos de 1936/39, a la tristeza por su pérdida, se une la impresión de haber llegado demasiado tarde para recoger el valioso testimonio de muchos de ellos. En el caso de la pintora Regina Raull, que falleció el 14 de noviembre pasado, tuve la suerte de conocerla y compartir dos jornadas extraordinarias en Ciudad de México, de las que han quedado una gran admiración por su obra y un inmenso cariño hacia la persona. Y, como me escribió su representante, Juan Williams Raull, para comunicarme su fallecimiento, el cariño también estuvo por su parte: “Ella constantemente hablaba con cariño del vínculo que durante estos últimos había establecido con su amiga María Bueno”.

Una de las funciones de nuestra Asociación es la de recuperar para nuestro canon la labor de aquellos exilados que son desconocidos o a penas conocidos en nuestra historia. Por eso, para el Congreso Internacional Arte y Exilio (1936-1960), que se celebró en Bilbao y en San Sebastián, en 2013, me acerqué a la vida y la obra de Regina Raull, nacida el 12 de febrero de 1931, en Bilbao. Pero existía poca documentación sobre ella. Así que le propuse a Mireya Vega el que le realizara una entrevista –dividida en dos partes se puede consultar en YouTube-, que me aportó bastante información.

Regina Raull pertenecía a la segunda generación del exilio, es decir, los niños que salieron al exilio, bien solos o acompañando a sus padres. Por eso, su formación la realizarían en los países de acogida, aunque en el caso mexicano, la mayoría de estos niños desarrollaron sus primeros estudios en los colegios fundados por los exiliados, como el Colegio Madrid o el Instituto Luis Vives. Fue el caso de Regina. Pero, como reconocía, fue durante sus años universitarios cuando entró de lleno en la realidad mexicana.
Regina Raull estudió en la Escuela Nacional de Artes Plásticas, donde empieza su interés por el mundo indígena y, aunque su pintura está dentro de la corriente realista, que caracteriza a la escuela mexicana, su realismo hay que incluirlo en el “realismo poético”, que representan las propuestas de Rufino Tamayo. Para Regina la labor del artista es: “Ver el mundo; cómo uno lo transforma, porque no es tan real como es; el artista tiene ese privilegio: transformar las cosas. Yo amo lo positivo, no me gustan los temas negativos, me gustan los temas poéticos, me gusta el ambiente, no me gustan los interiores, me gusta pintar exteriores”. Sus cuadros nos transportan a una inocencia natural, donde la figura humana, casi siempre niños y mujeres, es el centro y donde los colores adquieren una importancia crucial.

Es una de las pocas pintoras que tienen un mural en el Museo Nacional de Antropología, dedicado a “La educación del niño en la época mexica”. También realizó un mural para el Hospital Psiquiátrico Infantil, en Tlalpan y en el Hospital de Salubridad y Asistencia, ya desaparecidos.
Aunque no se le ha reconocido la autoría, fue la persona que propuso la organización de las Olimpiadas Culturales de 1968. También fue la primera pintora en diseñar la iluminación de la capital mexicana en la Navidad de 1971. Compaginó su pintura con colaboraciones en la prensa, en concreto, en el periódico La Extra. Sería un gran acierto recopilar todos estos artículos y publicarlos.

Me gustaría recordar, por último, su pasión por el fútbol. La primera vez que quedamos, la recogí en su casa y nos fuimos a comer a un restaurante japonés al que le gustaba ir, para ver el partido inaugural del Mundial de Brasil. La segunda jornada que compartimos la pasamos en casa de Begoña Arteta, nieta del gran pintor vasco Aurelio Arteta, y estuvimos viendo el primer partido de la selección española y, aunque el resultado fue desastroso, brindamos, con tequila, por la vida, por la amistad.

Querida Regina, siempre estarás en mi corazón.

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