Euskal Erbesteen Kultura – La Cultura de los Exilios Vascos

Fernando Sasiain, alcalde republicano de Donostia

By on 2015/02/19 in Noticias
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Durante todo el periodo republicano Donostia-San Sebastián conoció un único alcalde: Fernando Sasiain (Donostia, 1894-Palencia, 1957). Sasiain fue un hombre comprometido con sus ideales republicanos y sociales, auténtico impulsor de la cultura en la capital guipuzcoana. Nacido en el seno de una familia republicana, se licenció en Derecho en 1918 en la Universidad de Valladolid; pero su verdadera vocación fue siempre la política. En 1920 logró su primer acta como concejal con la minoría republicana. El golpe militar de Primo de Rivera cambió todo el ordenamiento, en 1923, siendo expulsado del ayuntamiento junto con el resto de concejales electos.

En marzo de 1930 fue elegido presidente de la Unión Republicana donostiarra, motivo que le llevó a ser el anfitrión del Pacto de San Sebastián, firmado el 17 de agosto de 1930. Fue, junto con Indalecio Prieto, la única persona que representaba la realidad vasca en aquella importante reunión. Con la II República volvió al Ayuntamiento donostiarra, esta vez como alcalde. Durante su mandato se hicieron multitud de obras aunque sus dos intervenciones más emblemáticas fueron la inauguración del Museo de San Telmo y la recuperación para la ciudad del Palacio de Miramar. Políticamente tuvo una actividad destacada también en la consecución del Estatuto de Autonomía del País Vasco.

Cuando en 1936 estalló la guerra siguió ejerciendo de alcalde, pero ya en un papel secundario. Se fue retirando a medida que las tropas rebeldes iban ocupando el territorio vasco, y en 1937 marchó a Barcelona, con el Gobierno Vasco. Posteriormente, con la caída de Barcelona, se exilió en Lapurdi (Iparralde) durante casi 11 años. Allí sufrió la persecución de los franquistas y los nazis, que le detuvieron en 1941, sin llegar a extraditarle. En 1943, un oportuno aviso de un oficial alemán impidió que volviera a ser detenido. Sasiain salvó la vida pero la factura que tuvo que pagar fue muy alta: fuertes depresiones que le llevaron a un intento de suicidio. En diciembre de 1949, en vista de su estado de declive personal, decidió acogerse a uno de los decretos de supuesta amnistía. Su estado físico-mental era tal que al llegar el 27 de diciembre de 1949 a la frontera le permitieron ir a casa de sus hermanas, en vez de ejecutar la orden de “búsqueda y captura” que pesaba sobre él. A los pocos días ingresó en el sanatorio psiquiátrico de la ciudad. No obstante, la persecución no cesaba y el Juzgado Militar pedía periódicamente informes sobre su estado de salud. En diciembre de aquel año recibió el alta, lo cual desencadenó una citación inmediata para acudir al Juzgado Militar. Pero su estado de salud se deterioró definitivamente y desde la Diputación Provincial se gestionó, al carecer de recursos económicos, una plaza en el Centro Psiquiátrico de San Juan de Dios de Palencia, donde ingresó el 30 de abril de 1951. Palencia fue su última residencia. El 15 de noviembre de 1957 falleció en la ciudad castellana, lejos de aquel San Sebastián por el que tanto había luchado.

Xabier Urmeneta

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