Euskal Erbesteen Kultura – La Cultura de los Exilios Vascos

Vicente Amezaga Aresti » Biografías

Hamaika Bide parte en sus trabajos de unos planteamientos al margen de partidos políticos o de encasillamientos ideológicos. De esta manera aborda el estudio de exiliados y exiliadas de cualquier condición o posicionamiento político entendiendo que todos ellos han realizado una aportación valiosa a la cultura del pueblo vasco. Por lo tanto en esta sección se irán intergrando biografías de personalidades vascas sin más nexo entre sí que el haber compartido un destino común: el exilio.

Amezaga Aresti, Vicente

Fotografía de Vicente Amezaga Aresti

Vicente Amezaga Aresti
Fecha de nacimiento: 1901
Lugar de nacimiento: Algorta
Estudios:Ingeniero Técnico Mercantil, Derecho
Lugares de exilio:
1.París: 1938-1940
2.Buenos Aires: 1942-1943
3.Montevideo: 1943 a 1955
4. Caracas: 1955-1969
Lugar de fallecimiento: 1969
Fecha de fallecimiento: Caracas (Venezuela)

Biografía
Vicente de Paúl Laureano Amezaga (1901-1969) nació en Algorta (Bizkaia), el cuatro de julio de 1901, en la casa solariega de Iturrieta , situada en la avenida Basagoiti. Su padre, Pedro Amezaga Abaroa (1852-1919), era un rico industrial y abogado de Algorta. Su madre, María Aresti Sustatxa (1862-1945), había contraído matrimonio con Pedro tras quedar éste viudo de su primera esposa, Antonia Aresti Sustatxa, hermana mayor de María. Era Vicente el menor de siete hermanos. Estudió en el colegio San Bernardo de Algorta sobresaliendo desde muy temprano por su gran capacidad intelectual. Pedro Amezaga entabló amistad con Sabino Arana, debido a ello, entre los terrenos que donó Pedro al ayuntamiento de Getxo se encontraban precisamente aquellos sobre los que se construyó el Batzoki de Algorta, muy cerca de la casa natal de Iturrieta. Dicha amistad impulsó a Amezaga desde muy joven a completar su formación en euskera y a entrar en las filas del PNV.

Con 16 años comienza a publicar sus primeros trabajos en diversas revistas y periódicos del país, Euzkadi, periódico del PNV, y Euskal Esnalea. Paralelamente, fundaba junto a su amigo José Olivares Larrondo, “Tellagorri”, la revista de la que su hermano Ramón fuera editor y administrador. Amezaga es considerado por la revista Euzko Gogoa de Guatemala uno de los poetas de la Generación de Aitzol, con anterioridad al estallido de la guerra civil su obra poética tanto en lengua castellana como en euskera es muy extensa. Presentó diversos poemas en euskera en los certámenes promovidos por el padre José de Ariztimuño, “Aitzol”, entre los años 1933 y 1934, siendo premiado en más de una ocasión.

La llamada gripe española gripe de 1918 causó la muerte de de su padre, Pedro, el trece de octubre de 1919, y de sus dos hermanas Blanca y María a principios de 1920. Cursó los estudios de Ingeniero Técnico Mercantil en Bilbao, título que obtiene en 1921, para hacerse cargo de la dirección de los negocios de la familia. En 1924 ingresa por libre en la facultad de Derecho de la Universidad de Valladolid, obteniendo el título de licenciatura tres años más tarde.

Ante la victoria electoral de la coalición republicana en las elecciones del 12 de abril de 1931, José Antonio Aguirre y Vicente Amezaga proclaman, desde el balcón del Ayuntamiento de Getxo, la caída de la dictadura de Primo de Rivera y la instauración de la Segunda República. Con el advenimiento de la república es elegido Juez de Paz de la anteiglesia de Getxo, cargo que ejercerá durante tres años (1932-1935). Tras el estallido de la guerra, es nombrado Director General de Primera Enseñanza del Gobierno de Euskadi, el 12 de noviembre de 1936. Escasos días más tarde de este nombramiento, el 4 de diciembre, ordena la creación de la primera Ikastola, al amparo del Estatuto del 36. Meses más tarde, ante la inminente caída de Bilbao, Amezaga hubo de afrontar la tarea de desmantelar estas Ikastolas y proceder a la evacuación de los niños que, o bien habían perdido todo contacto con sus familias, o bien eran familiares de personas perseguidas que tomaban el camino del exilio o estaban en prisión.
En 1937 Amezaga es condenado a muerte y se cursa la orden de embargo de todos sus bienes por ser uno de los causantes de la ruina de Vizcaya. A las tres de la mañana del 18 de junio de 1937 contrae matrimonio con Mercedes Iribarren Gorostegi, hija menor del industrial guipuzcoano radicado en Las Arenas, Inocencio Iribarren Egaña (1864-1943), en la parroquia de las Arenas.

Como Director General de Primera Enseñanza se le encarga la dirección de la Colonia de los 500 niños vascos de Donibane Garazi por lo que ha de dirigirse camino de Santander la noche del 18 de junio. Desde Santander embarca Amezaga unos días más tarde, el 22 de junio, hacia Donibane Lohitzune, a bordo del carbonero Plous Vazlanec. La instalación, organización y supervisión de las colonias de niños vascos fue la ocupación fundamental de Amezaga durante los primeros tres años de exilio. En líneas generales se trataba de Ikastolas en el exilio y en este sentido tal era su organización. Además de la seguridad de los niños, uno de los objetivos fundamentales de las colonias, como lo había sido el de las efímeras ikastolas de 1936-1937, fue el de conservar y difundir el uso del euskera, que no sólo se impartía como una asignatura más, o se utilizaba para ser vehículo de expresión en el estudio de otras materias, sino que su practica pretendía ser su signo más característico y definidor de un pueblo que se había visto obligado a salir de su territorio a causa de la guerra. Por eso, una preocupación de los maestros fue el procurar el uso del euskera en la vida diaria de los niños .

En diciembre 1937 se dirige a Barcelona reclamado por el Gobierno de Euskadi, donde es nombrado secretario del departamento de justicia e inspector de las colonias de niños vascos. En abril de 1938 se dirige a París donde residirá hasta junio de 1940. Allí nació su primera hija, Mirentxu, el siete de mayo de 1938, al mes escaso de llegar a la ciudad de la luz. Tras la caída de París, con los alemanes en Iparralde y sin conocimiento cierto sobre su destino, el matrimonio decide dejar a sus dos hijas a cargo de la familia de Mercedes y encaminarse rumbo a Marsella donde finalmente embarcaran en el Alsina, el 15 de enero de 1941, rumbo a América. No volverán a ver a su hija Mirentxu hasta cumplidos 9 años. Nunca, hasta unos días antes de morir, volverá Amezaga a ver a su hija Begoña. Tras resolver infinidad de problemas, llegaba el matrimonio a Buenos Aires el 15 de abril de 1942.

América brinda a Amezaga la oportunidad de reemprender su labor intelectual de divulgación de la lengua y cultura vascas interrumpida por los acontecimientos desde 1936 a 1942. Durante este período escribe el autor la primera de sus seis obras poéticas titulada Guerra y Destierro . 1942 y 1943 son años de incansable actividad. 1943 comenzó bendecido con el nacimiento en enero de su tercera hija, Arantzazu. A mediados de año, el 20 de julio de 1943, el proyecto de fundar un Instituto Americano de Estudios Vascos según el modelo de Eusko Ikaskuntza de 1918, es ya un hecho. A principios de año había recibido el encargo de ingresar en el comité para la organización de la Semana Cultural Vasca de Montevideo para lo cual hubo de trasladarse a esta ciudad al otro lado del Plata y de la cual se enamoraría, hasta el punto de que, el 2 de septiembre de 1943, se trasladaba la familia a la capital uruguaya donde residirían durante doce años. La Semana Cultural Vasca constituyó un primer saludo de la comunidad vasca a Uruguay y al conjunto de América, parte integrante de la vida cultural, política, intelectual y social del nuevo continente. Se encomendó a Amezaga -junto a otros- la labor de contactar con las personalidades políticas y la prensa uruguayas e impulsar, meses antes de la celebración de la Semana Vasca y como preludio a la misma, todo un ciclo de artículos en torno a la naturaleza, historia y vida, de los vascos en América, por aquel entonces ciertamente poco conocida.

Pero 1943 daría mucho mas de sí. Tras una serie de contactos a raíz de la Semana Vasca con el rector de la facultad de humanidades de la Universidad de Montevideo y catedrático de derecho constitucional de la misma, Dr. Jiminez de Aretxaga, acuerdan la creación de una cátedra de Cultura Vasca en la facultad de Humanidades y Ciencias de la Universidad de Montevideo. Era ésta la primera experiencia de este tipo que se realizaba en América y, muy posiblemente, la primera cátedra universitaria de estudios vascos posterior a 1936. Paralelamente organiza Amezaga, con la colaboración de José Claudio William, director de estudios del Instituto de Estudios Superiores de Montevideo, un Curso de Lengua y Literatura Vascas desde entonces adscrito a dicha institución. Ambas responsabilidades quedarían a cargo de Amezaga a todo lo largo de su exilio uruguayo, de 1943 a 1955. La paralela formación de la Academia de las Letras de Uruguay este mismo año y la creación a principios de 1944 de la Comisión de Arte y Cultura en el Euskal Erria de la que sería Amezaga precursor junto a Gortari, primer presidente de la misma, abrió las puertas a un profuso dialogo intelectual entre las culturas vasca y americana.

El 18 de abril de 1945 nacía su cuarto hijo y primer varón al que pusieron el nombre del padre, Bingen. En agosto vería la luz el primer número de Galeuzca en Buenos Aires, revista mensual que se imprimiría en la capital argentina, hasta julio de 1946. La colaboración de Amezaga en esta publicación no fue muy intensa, si bien a través de su amistad con Tellagorri, participó en charlas y cubrió en la prensa de Montevideo las actividades que tuvieron lugar el verano de 1945. Se creaba asimismo el Consejo Gallego constituido por varios diputados residentes en el continente americano y encabezado por Alfonso R. Castelao con quien Amezaga entablaría amistad.

A finales de 1951 emprende Amezaga la traducción del Hamlet de Shakespeare al euskera y, a mediados de 1952 envía el original a Andrés Irujo, quien lo publicaría en la editorial Ekin a finales de ese mismo año. En 1953 emprende asimismo Amezaga la traducción del Platero y Yo, obra del poeta Juan Ramón Jiménez (1881-1958).

Pero los días del exilio uruguayo daban a su fin. La espléndida democracia parlamentaria, que a imitación del modelo suizo había constituido el Consejo Nacional en 1952, comenzaba ahora a tambalearse debido a la fuerte depresión económica de mediados de los años cincuenta. La marcha fue forzada y muy dolorosa, volvían a la mente del matrimonio los días del Quanza, del Alsina y del destierro sin rumbo.

Llega Amezaga a Caracas el 14 de julio de 1955. Al mes escaso de su llegada es nombrado secretario cultural del Centro Vasco de la capital venezolana con la misión expresa de aportar a dicho centro una nueva inyección de cultura e intelectualidad. Allí se encontraría con su amigo José Antonio Aguirre, recién llegado a Caracas, el cual le expone el proyecto sobre la creación de un Centro de Cultura Vasca en Donibane Lohitzune. Este proyecto abre en Amezaga nuevas perspectivas e inicia una serie de ciclos culturales y lingüísticos sobre las medidas administrativas a adoptar para evitar la pérdida del euskera, durante el exilio y a la hora del retorno. En un artículo titulado Pro-Resurgimiento del Euskera, expone el autor las líneas maestras de una política en este sentido. Dentro de las líneas marcadas por Pro-Resurgimiento del Euskera, se impulsan las clases de euskera en el Centro Vasco para adultos al tiempo que se planifica la formación de la Ikastola Euzkadi, en la que se formaron, durante los años de pre-escolar, gran cantidad de niños del Centro, entre ellos el autor de estas líneas. En este mismo sentido, el 10 de mayo de 1962 daba comienzo el Curso de Cultura Vasca que, dentro del ambicioso proyecto de Universidad Vasca en el exilio, había impulsado Amezaga desde la secretaría del Centro Vasco, junto a otros miembros de la junta del centro y la colaboración del grupo Eusko Gaztedi (EGI) de Caracas.

Paralelamente a estas actividades fundamentales, a las que acompañaba la traducción y preparación de material educativo, se procuró dar en el Centro un impulso a todos los aspectos relacionados con la divulgación del euskera y la cultura vasca a través de conferencias, coloquios, certámenes, competiciones deportivas y realización de tareas de investigación, tal como la investigación sobre etimología de apellidos vascos en Venezuela. Por esta labor y una vida dedicada al euskera, fue nombrado miembro correspondiente de Euskaltzaindia, el 26 de septiembre de 1957.

En 1957 comenzó a trabajar como investigador de documentos históricos venezolanos en el Archivo General de la Nacisn. Allm entablarma amistad con las personas más destacadas de la vida cultural venezolana del momento, Pedro Grases, Manuel Pérez Vila y Mario Briceño, director a la sazón del Archivo Nacional. En su calidad de investigador no tarda en publicar sus primeros artículos y ensayos en el Boletín de la Academia de la Historia, en las publicaciones de la Fundación Eugenio Mendoza, en la revista de la Sociedad Bolivariana de Venezuela, en la Revista del Archivo General de la Nación, en las Ediciones del Cuatricentenario de Caracas, en el Boletín Histórico de la Fundación John Bulton, en la Revista Nacional de Cultura y en el Índice Literario del diario caraqueño El Universal. Además de su obra de carácter histórico continuará con su ingente labor periodística, colaborando fundamentalmente en los diarios El Nacional, El Universal y El Farol, los tres periódicos con mayor tirada del momento. Y, paralelamente a la participación en la prensa y publicaciones periódicas venezolanas, continúa Amezaga colaborando estrechamente con las publicaciones vascas, Euzko Deya, Euzko Gogoa, Egan, Gudari, Euzko Gaztedi, la Revista del Centro Vasco de Caracas y Zeruko Argia de Donostia .

En 1960 entra a trabajar en el equipo de investigación de la Fundación John Bulton, en la cual colaboraba asimismo el profesor Pedro Grases. Sus años en la Fundación le brindarían la oportunidad de investigar la huella vasca en Venezuela y ofreciéndole la mayor de las gratificaciones de su vida como investigador. En los cinco años de investigación publica cuatro libros y cerca de cincuenta artículos dedicados a la investigación del elemento vasco y su influencia en la sociedad venezolana desde el siglo XVIII hasta nuestros días. Con motivo del cuarto centenario de la fundación de Caracas publicaría dos libros más, El elemento vasco en el siglo XVIII venezolano y Vicente Antonio de Icuza, comandante de corsarios.

A principios de 1969 ingresa en el Hospital Central de Venezuela, donde será atendido por su hijo Bingen, aquejado de un cáncer de hígado. Así, rodeado de sus seres queridos, muere demasiado lejos de Euskal Herria, un 4 de febrero de 1969.

Xabier IRUJO

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